Publicaciones de Teatro: Análisis
individualizado
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· Reflexiones de un dramaturgo solitario. Autor: John Gabriele
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· Artículo: "El teatro de Alfonso Vallejo" Cuadernos Hispanoamericanos 416 (1985) pp 7-8. Autor: Sabas Martín.
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· Artículo: Revista de la Unión de Actores, nº 58, julio, agosto, septiembre 2000.. Autor: Alfonso Vallejo.
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· El cero transparente, Ácido sulfúrico, El desguace. Ed. Fundamentos (1978).Prólogo: José Monleón.


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“La trayectoria de Alfonso Vallejo podría ser una perfecta ilustración de la aspereza y el desdén con que trata nuestra sociedad a quienes, además de escribir teatro, se empeñan en hacerlo a su manera, con imaginación y libertad, en lugar de tantear las demandas del mercadillo y llevar las cuartillas el menú solicitado.”p. 7
“Autor aislado, ajeno a las tertulias literarias, sin contacto personal con las gentes de teatro, extraño a cualquier sentimiento de grupo o generación...”p. 7
“Nuestro Alfonso Vallejo no se ha visto beneficiado por ninguna coyuntura. En las obras suyas que conozco existe ciertamente un examen y un sentimiento de la realidad que contienen, inevitablemente una carga crítica, un juicio impregnado de connotaciones sociopolíticas, si damos al término política su más serio valor.” p. 11
“... el teatro de Vallejo posee una poética distinta. Aquí, el personaje no es un pretexto ni, tampoco, una entidad psicológica integrada “naturalmente” a la fábula. Por el contrario, el personaje es el centro, la escena, el poeta y el corazón de la historia; el personaje la vive o la inventa, viniendo a ser lo imaginado una parte sustancial de la realidad.” p. 11
“Tal como están las cosas, los 18 años de trabajo, los logros alcanzados, son, todavía, una aventura. Una propuesta adulta que choca con el infantilismo cultural de esta hora ambigua, con penumbras de libertad y un lastre de autoritarismo y de ignorancia, que, entusiasmos a un lado, costarán, en el mejor de los casos, mucho superar.” p.15
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· El teatro de Alfonso Vallejo durante la transición política española (1975-1982): reforma y vanguardia. Revista Extramuros. p 175-194. Autor: José Leonardo Ontiveros G.
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· La mort dans trois pièces d’Alfonso Vallejo : Ácido sulfúrico, A tumba abierta et El cero transparente. Autor: Joana Rodrigues Da Mota.
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· Artículo: Tres manisfestaciones... Cuadernos Hispanoamericanos 363 Sep 1980 p 604-614. Autor: Sabas Martín.
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· Artículo: El otro lado de la palabra: Alfonso Vallejo y El cero transparente. Autor: Alfonso J. García Osuna.
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· Monólogo para seis voces sin sonido, Infratonos, A tumba abierta. Ed. Fundamentos (1979). Prólogo Miguel Bilbatúa.


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“La actitud de Alfonso Vallejo tiene muchos puntos en común con la de Francisco Nieva. Digo la actitud y no su poética o su investigación dramatúrgica. Una actitud similar en cuanto ambos han decidido escribir un teatro al margen de consideraciones de eficacia política inmediata y sin acomodarse a las imposiciones de la escena comercial tradicional.” p. 8
“Ya no se trata únicamente de la desintegración del hombre individual en una sociedad hostil a su desarrollo personal; se trata también de una sociedad que se resquebraja moral y físicamente.” p.11
“De nuevo la búsqueda del paraíso, amenazada por la persecución implacable de los poderosos que sólo persiguen la destrucción, la muerte. Una huida que no es sino la esperanza acorralada.” p 13.
“Lo cual nos indica, y no es poco, que estamos ante un auténtico creador.” p 13
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· Cangrejos de pared, Latidos, Eclipse. Ed. de la Torre (1980). Prólogo : Enrique Llovet.


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“Yo diría que Alfonso Vallejo es un poeta trágico de nuestro tiempo y que sólo por ello su teatro deja de ser la frecuente fantasmagoría cromática para hundirse con talento y piedad en la propia carne de los seres humanos.” p.11
“Y eso, precisamente, su inequívoca condición de “autor”, es lo primero que hay que decir de Alfonso Vallejo” p 12
“Tenemos en Alfonso Vallejo un extraordinario autor dramático.” p. 12
“Lo que sucede es que la “realidad” que interesa a Vallejo no es una antología de materialidades sino la capa singular en la tal realidad es incidida y llega a contener irrealidades turbadoras. La capacidad de ensueño, la apetencia de sorpresas, la tensión del hombre insatisfecho arrancan, probablemente, de esa intuición sobre tanta y tanta posibilidad desaprovechada. Teatro, pues, de escritor de gran creatividad.” p.13
“Y efectivamente, el teatro de Alfonso Vallejo es claro, penetrante, indagatorio, lúcido, imaginativo y poético.” p.14
“Quizá por eso la condición poética de la escritura de Vallejo me parezca, además, vital para nuestra salud dramática. Casi todos nuestros males vienen de un general desconocimiento del nuevo código teatral y de sus formas. Alfonso Vallejo, agregando a estos sumandos el color y la tensión de su creativa poética es el autor de nuestro tiempo más calificado para hacer saltar la arriscada coraza del realismo y establecer, al fin, un código de comunicación claro, limpio y eficiente. Nada menos.” p15
“Porque la fuerza expresiva del teatro de Vallejo significa la capacidad de cumplimiento de una función esencial del teatro: llegar.”p.15
“Quizá porque es un autor de raza acompañado por un poeta y en posesión de un fuerte y utilísimo sentido del humor la transmisión de Alfonso Vallejo es inmediatamente entendida. Los imperativos dinámicos de sus textos, con sus exigencias conflictuales, sus peticiones de movimientos, crisis, reacciones, novedades, cambios y, en fin, interacciones de los personajes, con sus exigencias de unos tiempos concretos y unas formas determinadas, sus argumentos, sus temas, sus acciones y sus intrigas caminantes, tan bien espectacularizadas, constituyen fondos mecánicos esenciales en la estabilidad de los espectáculos dramáticos de Vallejo. Sin la vitalidad esencial de su libertad creadora no habría podido expresarse. Sin la vitalidad esencial de su libertad creadora no habría podido expresarse. Sin la vitalidad primaria de su humor y de su poesía no habría podido hacer teatro. Sin la energía de esos fondos motores genéricos de toda la mecánica de sus propuestas tampoco podría ser comprendido.” p. 17
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· Monkeys, Gaviotas subterráneas. Ed. Fundamentos (1985). Prólogo: Ángel Fernández Santos.

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“Es un autor-isla, cuya pasión por la escena es tan nítida, que parece haber encontrado su camino natural fuera de los circuitos habituales del negocio del teatro en España, y cuya condición apartada no sólo afecta a su comportamiento profesional, sino también a la naturaleza de sus escritos, a su estilos profundo. Este autor-isla lo es de un teatro-isla, cuya lectura en libro se complica a causa de este su aislamiento, pues pocas de las reglas útiles para orientarse en las cuadrículas del teatro que hoy se escribe en España le sirven” p. 8
“No sé enunciar de otra manera la diferenciación de estos escritos dramáticos. Alfonso Vallejo parece haber penetrado y crecido en el teatro a través de accesos y rampas entre nosotros poco y mal exploradas, y hablo en sentido formal, que es el que más importancia tiene en este campo. Esto convierte a estos escritos, en medio del monte bajo de nuestra literatura teatral vivo en un árbol de tronco raro y solitario, desde el que se explora en el interior de formas escénicas que parecen en España inéditas, porque carezcan de antecedentes, sino porque éstos son otros que los habituales aquí, y porque tales antecedentes se diluyen tan finamente en las enérgicas maneras del dramaturgo, que éste borra las huellas que deja a sus espaldas y las convierte en herederas de sí mismas.” p.8
“Y acudo otra vez a aquella impresión de dificultad en la lectura de los dramas de Alfonso Vallejo. Son tan en acto, tan austera es su cobertura verbal y literaria, tan apartada parece su forma de los modelos tanto en boga como considerados anticuados, que sólo imaginándolos representados es posible leerlos sin que el lector se extravíe entre sus vericuetos, que son los vericuetos de una duración escénica en forma de mito, es decir, de esa teatralidad por excelencia que es la tragedia.” p.8
“Esta condición mítica ritual y trágica de los escritos de Alfonso Vallejo proviene en parte del hecho de que sus dramas se construyen a lo largo de un tiempo poemático que sólo es capturable enteramente cuando es representado dentro de los límites de una piel y un comportamiento humano, es decir, de un actor. El teatro de Alfonso Vallejo es por ello de los pocos que, hoy en España, ambiciona la pureza y pide a gritos que lo representen. Tal vez por eso se representa poco.” p. 9
“Alfonso Vallejo es probablemente víctima- y ésta es, a mi juicio, su primera originalidad, pues este victimario no abunda en España- del conflicto de todo innovador en un medio dominado por el conservadurismo, y este viejo conflicto tiene, en teatro, una curiosa inclinación hacia la paradoja, pues los auténticos innovadores raramente proponen novedades. Por el contrario, innovan mediante violentos retrocesos hacia formas de expresión sancionadas por el pasado, a veces incluso de antigüedad secular, casi arcaicas, y encuentran en estos saltos hacia atrás las claves esenciales de la ruptura con el presente, el distintivo de la modernidad.” p. 9
“... Alfonso Vallejo, sobre este mismo trazado de situaciones límite, va mucho más allá que Albert Camus, Jean-Paul Sartre, Gabriel Marcel o cualquiera otro de los acuñadores históricos de la fórmula.” p. 10
“Con empuje y ambición trágica, innovador y sintético, en busca de la manera de dinamizar y abrir al futuro cristalizaciones históricas ya fijadas, el teatro de Alfonso Vallejo puede, a través de estas coordenadas, situarse estilísticamente, al menos para orientarnos sobre su procedencia profunda, en ese extraño punto en que las tradiciones del realismo naturalista coinciden, en un efímero milagro, con sus opuestas del expresionismo, que se llevó precisamente a su cumbre, y así se entenderá mejor mi insistencia en el valor referencial de su nombre, al citado August Strindberg.” p 10
“Alfonso Vallejo combina en su teatro, con rara facilidad y persistencia, la exactitud de los diálogos con una pronunciada ambivalencia de las actitudes de los personajes que los asumen. Como si jugase con las dos caras de una misma moneda, duplica con sagacidad la función del mito en un tipo de teatro que aspira a saltar sobre el presente apoyado en los resortes de la tragedia romántica: hace leyenda sobre el realismo inmediato y da inmediatez a las resonancias legendarias.” p. 11
“Sus dramas gravitan sobre comportamientos humanos universales y habituales, pero en ese marco exterior y casi documental brota la excepción bajo especie de ruptura: algo quiebra la línea trazada de la continuidad del tiempo. Sus personajes se mueven sobre una especie de racionalidad herida, pero de esta su grieta abierta escapa la lectura como otra cara de su racionalidad.” p. 12
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· Teatro Spagnolo Contemporaneo Edizioni dell´Orso, volume secondo. Italia. Prólogo: Emilio Coco
«Ho cominciato a scrivere teatro nel 1960. Ho fatto tutto quello che ho potuto per rappresentarlo, ma invano. Suppongo che siano intervenuti altri fattori. D’altra parte, l’impossibilità di accedere al palcoscenico in Spagna durante il periodo franchista era la conferma della regola piuttosto che la sua eccezione. Era un male endemico e, naturalmente, io non ne fui esente. Bisogna anche tener conto del fatto che un autore necessita di un lungo addestramento prima di arrivare a produrre un’opera teatralmente sostenibile e difendibile. È molto possibile che nessuna di quelle tredici opere meritasse di arrivare ai teatri commerciali. Ma è ugualmente possibile che quel materiale avesse meritato l’accesso a un altro tipo di palcoscenico più sperimentale: nemmeno quello mi fu consentito. Perciò, vedendo che l’età mi stava cominciando a pesare e che il panorama avrebbe potuto ripetersi senza cambiamenti nei successivi decenni, decisi di provare fuori. Mi feci tradurre. Il tempo ha dimostrato che non mi ero sbagliato». In queste parole di Alfonso Vallejo è condensata tutta la storia del lungo calvario che ha dovuto sopportare il nostro autore prima di essere riconosciuto in patria come uno dei più validi esponenti del teatro contemporaneo.
Nato a Santander nel 1943, comincia a scrivere all’età di quattordici anni: poesia, brevi saggi, racconti. «Anche se la mia vocazione fu sempre quella di scrivere, cominciai gli studi di medicina non solo per avere una visione più precisa del lato fisico della personalità umana, ma anche per mantenere un’indipendenza economica che mi permettesse di essere uno scrittore indipendente». Tra il 1960 e il 1973, Vallejo scrive tredici opere di teatro che non riconosce più come proprie. La sua prima rappresentazione teatrale ha luogo nel 1962, nell’Istituto francese di Madrid, con Cycle, scritta in francese e interpretata da attori francesi.
A partire dal 73, decide di tradurre i suoi testi in inglese e tedesco e di farli conoscere all’estero. Nel 76, Fly-By viene scelta dall’Orange Tree Theatre di Londra per una serie di letture drammatizzate. Intanto arrivano anche dalla Spagna i primi riconoscimenti. Con Ácido sulfúrico è finalista del premio Lope de Vega, che vincerà l’anno seguente (1997) con El desgüace. Nel 78 vince il premio Tirso de Molina con A tumba abierta e nell’81 la Reale Accademia assegna alla sua opera El cero transparente il prestigioso premio Fastenrath. In un’appassionata introduzione a una raccolta di tre suoi testi, dal titolo significativo «Alfonso Vallejo, tutto meno che essere rappresentato in Spagna», José Monleón denuncia la situazione paradossale di un autore che, nonostante abbia ricevuto i più importanti premi teatrali, nonostante sia stato pubblicato e rappresentato all’estero, e goda della stima di persone qualificate nel campo del teatro, non ha visto una sola delle sue opere arrivare sui palcoscenici del proprio paese. «Tutto questo —è l’amara constatazione del critico— costituisce una contraddizione che solo a una realtà come la nostra può tornare utile».
A partire dagli anni 80, quando già il suo teatro aveva entusiasmato le platee e i critici di New York e di Londra, Vallejo cessa di essere un’anomalia nella scena spagnola, anche se a tutt’oggi di molti dei suoi testi si ha notizia solo entrando nelle librerie. Egli si considera «un indipendente a livello personale, sociale e professionale. Credo che l’indipendenza sia una delle grandi opzioni, ciò che ti permette il libero arbitrio, di stare dove credi che stia la giustizia e la verità, e siccome l’una e l’altra sono mobili, puoi scegliere senza inquadrarti in un discorso ideologico socialmente costituito». Egli non si ritiene vincolato a nessun gruppo artistico o letterario. Né sembra essere troppo preoccupato della sua condizione di «emarginato», di essere un «autore-isola» come l’hanno definito un po’ tutti i manuali di teatro spagnolo contemporaneo. Sa bene di non essere «di moda», perché il suo teatro non è facile, anche se non è un teatro per pochi. Né è possibile individuarvi una tendenza dominante perché «ogni opera comporta per me una nuova sfida e ognuna di esse mi permette una stupenda investigazione di quella meraviglia viva che si chiama uomo». E continua: «L’estetica di un’opera in sé e per sé non ha alcun senso se non è carica di significato. E al contrario: quando qualcosa ha significato, l’estetica non fa altro che servire da veicolo per trasmetterlo. Se io pensassi per un istante che il mio lavoro riflette solo una situazione particolare, di uomini di un momento, che non potrebbero vivere se non in un luogo concreto e unico, allora smetterei di scrivere». «La mia opera —ribadirà qualche anno dopo a Diario 16— ha a che vedere semplicemente con l’essere umano, con la difesa della vita, perché il mio obiettivo nel teatro è mostrare le ombre per far sì che attraverso di esse spunti la scintilla, il raggio di luce che è la speranza nell’azione, nel progresso, per uscire dall’ignoranza, dall’ingiustizia, dalla trivialità, e arrivare così a migliorare l’uomo. È questo anche l’obiettivo della mia poesia. Sì, perché Vallejo, oltre che drammaturgo, è anche poeta, pittore e docente di patologia medica all’università di Madrid. E come era già avvenuto con Cechov, il medico si allea con lo scrittore per indagare sulla complessa personalità degli uomini, affondandovi il suo bisturi crudele. La professione di medico neurologo ha influito notevolmente sull’indirizzo del suo teatro: «Occuparsi di come funziona la retina o il lobo frontale non differisce molto dall’occuparsi dell’ira o della lussuria o delle passioni che dirige lo stesso lobo frontale. Noi siamo uno diviso in molti concetti, definiti da appellativi. Provare a diagnosticare i mali che riguardano la mente e il corpo dell’uomo è un identico esercizio intellettuale. Sono interessato tanto all’ipofisi quanto agli ormoni che produce… così come alle passioni che genera».
Nel 1980, con la messinscena di El cero transparente (l’opera era già stata rappresentata a Londra col titolo di Zero line) realizzata dal Teatro Estable Castellano, nel Círculo de Bellas Artes di Madrid, Alfonso Vallejo si converte in una delle più grandi rivelazioni teatrali del momento. «L’autore del nostro tempo», come lo saluta Enrique Llovet, «il più qualificato per far saltare la granitica corazza del realismo e stabilire, finalmente, un codice di comunicazione chiaro, limpido ed efficiente». Quattro persone, tre uomini e una donna, fuggite da un ospedale psichiatrico, salgono su un treno diretto a Kiu, un luogo mitico, dove potranno finalmente riposarsi ed essere davvero se stessi. Tutti hanno alle spalle sogni deliranti e vite devastate: Holmes è stato rinchiuso per aver protestato contro il governo in seguito alla morte del figlio picchiato selvaggiamente dalla polizia; Foster, nell’illusione di alleviare il dolore umano, ha praticato l’eutanasia a tre malati terminali; Simon è stato internato per aver denunciato la corruzione del potere, mentre l’infermità di Carol è dovuta alla sua credenza assoluta nell’amore. Tutti e quattro i viaggiatori intessono relazioni violente e tenerissime, comunque sempre sincere. Ad essi si contrappongono i conduttori del treno, due funzionari e un medico, presunti paladini di una razionalità fragilissima, ancora più violenti e incapaci di comprendere. Lo scontro tra contrapposte violenze può solo condurre il treno simbolico verso la distruzione. Nella penultima scena, il vigilante rivela ai viaggiatori che la loro vera destinazione è il carcere-manicomio di Kiu. Questa scoperta fa crollare in tutti le speranze iniziali di potersi appropriare della vita ed essere felici. Foster decide di suicidarsi, Holmes cerca di scappare ma muore saltando dal finestrino. Quando alla fine del dramma il treno deraglierà, solo i due innamorati, Carol e Simon, sopravviveranno al disastro.
Se El cero transparente è l’opera con cui Vallejo ha ottenuto maggiori consensi di critica e di pubblico, dandogli fama oltre i confini del proprio paese (è stata rappresentata anche in Italia, al teatro della Quattordicesima di Milano, nel maggio del 92, per la regia di Carlos Martín), è comunque Gaviotas subterráneas, che qui si propone al lettore italiano, la sua pièce più rappresentata: tre volte a Madrid (1989, 1993, 1994), e poi a Elche (1987), a Saragozza (1988), a San Sebastián (1989), a Huelva (1992), a Siviglia (2000) e, fuori della Spagna, a Norimberga (1989). Costruita secondo la tecnica del genere poliziesco, l’opera esplora il mondo delle relazioni umane, dotando i suoi due personaggi di una grande complessità psicologica. È la storia di un incontro, apparentemente casuale, di due amici che non si rivedevano dal tempo delle loro scapestrataggini giovanili. Tutti e due sono dei falliti. Nino, il più forte e ambizioso, che ha sfruttato nella sua pubertà l’innocente e romantico Mario, figlio del preside della scuola che frequentavano insieme, lavora adesso in un’agenzia di assicurazioni, ma ha perduto tutto al gioco ed è stato tradito e abbandonato dalla moglie. Mario, che ha visto crollare i suoi sogni in seguito alla rottura della mano in un incidente provocato dall’amico in stato di ubriachezza, è condannato per sempre a suonare il violino in uno squallido caffeuccio per guadagnarsi da vivere. Nino propone a Mario di aiutarlo a simulare la propria morte, approfittando dell’agonia di un vagabondo che gli rassomiglia enormemente. La sottrazione del cadavere, la macchina fatta precipitare lungo la scarpata, il corpo carbonizzato: tutto è stato preparato con cura per poter intascare il premio di ottocento milioni dell’assicurazione, che permetterà ad entrambi di costruirsi una vita migliore. L’incontro-scontro dei due amici, che provoca impulsi irrefrenabili e contenute emozioni, si converte in un conflitto di caratteri antitetici legati da comuni storie di rancori e incomprensioni ma anche da momenti felici e spensierati della loro infanzia e giovinezza. Esso servirà a saldare vecchi debiti ma soprattutto a rafforzare il loro legame d’amicizia. Tra i meriti dell’opera, Enrique Centeno rileva «la salda scrittura, la perfetta struttura e l’enorme teatralità».
Alfonso Vallejo ha scritto le seguenti altre opere di teatro: Latidos (1975), Monólogo para seis voces sin sonido (1976), Eclipse (1977), Infratonos (1978), Cangrejos de pared (1979), Sol ulcerado (1983), Hölderlin (1984), Monkeys (1985), Orquídeas y panteras (1985), Espacio interior (1987), Week-end (1987), La espalda del círculo (1988), Tobi-después (1991), Crujidos (1997), Tuatú (1997).
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· Slaughter (Latidos) The Scene, nº 4. Nueva York, 1977. Slaughter (Latidos) The Scene, n: 4. Nueva York, 1977
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· A tumba abierta. Traducción al búlgaro de Stephan Tanev. Antología de autores Contemporáneos. Sofía (Bulgaria).
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· Espacio interior, Week-end. Ed. Fundamentos (1987). Prólogo : Enrique Llovet.


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“Alfonso Vallejo es lo más alto e importante que se puede ser en el escalafón dramático: un poeta de contexto trágico. Un poeta contemporáneo.” p. 7
“Sigo a Vallejo con gran afecto hace ya tiempo y muy especialmente estos diez años que han popularizado el seudónimo y que van desde el Lope de Vega y el Tirso de Molina, en dos años consecutivos, al inolvidable estreno de “ El cero transparente” ante una audiencia sobrecogida, fascinada y sacudida por la presencia pública de un hombre que se acerca con pasión a la sociedad en que vive, con pasión defiende la libertad y con pasión vigila las consecuencias de ese ser libre y societario. Vallejo hace esto con una baraja propia en la que son comodines la tensión poética, el ponderado temor al realismo cutre y el muy personal sistema de comunicación que el gran autor utiliza para hacernos conocer sus hallazgos.” p. 7
“Sentido del teatro, sentido de la síntesis, sentido de la expresión, sentido de la imagen, capacidad poética, capacidad de humor, medida de las situaciones. Médico, poeta, dramaturgo, humorista, pintor. A veces no parece hombre de este tiempo Alfonso Vallejo. A veces parece un humorista escapado del silencio y la meditación para participar voluntariamente en la elucidación de los problemas sociales y humanos.” p. 8
“Ya sólo le falta a Vallejo el premio Nobel. El día que se lo den, el mundo entero, salvo su tierra, conocerá divinamente su obra. Aquí, eso está claro, la sociedad se muere de miedo ante la medicina teatral que quiere administrarle Alfonso Vallejo.” p. 8
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· A tumba abierta. Biblioteca Antonio Machado (1988).

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Fly-By. Sol ulcerado. Editorial la Avispa. Número 21. (1986)

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Orquídeas y Panteras. Editorial Preyson. (1985)

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· La espalda del círculo. Universidad de Murcia (1988).

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Prólogo de Alfonso Vallejo
“El escritor elige la obra pero también la obra le elige a él. Mucho cabría decir sobre esta sinuosa y críptica relación. El autor dramático no se sitúa frente a un tema de una forma puramente reflexiva con la intención de desarrollarlo por medio de unos personajes. Por el contrario su trabajo tiene algo de irracional. Se desenvuelve en un mundo sin fondo ni fronteras, incontrolable e imprevisible al mismo tiempo, un mundo no sujeto a reglas ni compromisos, donde las leyes se van haciendo a sí mismas, determinadas a veces por la pura contradicción que constituye la naturaleza humana: el mundo de las pasiones.” . 7
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· El cero Transparente. Dialog, n: 6 (1987). Traducción al polaco de Ursula Aszyk.
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· Hölderlin. Primer Acto, n: 205.

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“Alfonso Vallejo es un caso especial dentro de lo que se dió en llamar “nuevos autores”. De hecho no pertenece a ninguna escuela teatral y tampoco es posible incluirlo en un mismo bloque junto a sus compañeros de generación. Tiene su obra una poética específica y aún en aquellas en las que aparece más claramente una vertiente de tipo político, entendiendo este término en su concepción más amplia, las situaciones que narra y los personajes que pulular en sus textos trascienden fácilmente las posibles concreciones históricas que plantea para hacer de sus conflictos problemas que afectan a cualquier hombre en cualquier situación. Ahí, su trayectoria como dramaturgo pretende escapar a las facilidades que imponen los gustos del público para ahondar en el carácter desgarrado del hombre contemporáneo. Eso le ha llevado a permanecer alejado del mundillo teatral, a concentrarse en un trabajo minucioso, escribiendo una misma obra hasta diez veces.” p. 74 Firmado P.A
“Diose al fin la paradoja e, ignorado en su país, recibía elogiosas críticas en Nueva York y Londres, donde estrenó antes que en Madrid.” p. 74. Firmado P.A
“De nuevo la presencia de unos personajes entrañables en un universo en el que la ficción y la realidad se entrecruzan constantemente. Sueños, obsesiones, delirios. El hombre, en nuestra época, está atravesado por los fantasmas que forja su imaginación.” p. 74. Firmado P.A
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· Tobi-después. Art teatral, n:3 (1991).
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· Train to Kiu (El cero Transparente). Estreno, Contemporary Spanish Play (1995). Traducción de Rick Hite.

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Crujidos. Tuatú. Edit. Fundamentos (1996). Prólogo :Ursula Aszwyck.
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Portada del libro: Óleo de Alfonso Vallejo. Técnica mixta. 110 cm por 80. Título: “Crujidos”
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“La fuerza de este teatro se halla en su aspecto poético, capacidad de síntesis y expresividad de imágenes. En Vallejo, como en Shakespeare y en Lope de Vega, la poesía alcanza lo visual y sonoro, el elemento plástico y la palabra.” p. 12
“Los textos de Alfonso Vallejo, hechos obviamente para ser representados, empiezan a vivir en el espacio escénico, porque es un teatro fundamentalmente escrito para actores. Lo entiende Alfonso Vallejo como “la única forma de escribir teatro”. Puestas en escena sus obras obligan, sin embargo, también al espectador a colaborar en cuanto a la interpretación. La realidad que evocan, aparentemente realista, es realista en cuanto a la realidad escénica, pero deja de serlo al evolucionar la acción. Poco a poco todo, las actitudes de los protagonistas y los diálogos se hacen ambiguos. Se hace evidente que los personajes se someten a un complejo juego, aunque éste se llame la vida. Y éste es uno de los signos del talento de Alfonso Vallejo, muestra de su extraordinaria imaginación de hombre de teatro. Cuando por fin cae el telón y todo debería volver al orden anterior, ya que se acaba el juego escénico y la vida sigue, el espectador se enfrenta con una tarea nada fácil: tiene que concluir la obra, cerrar el drama a su manera, ser inteligentemente activo.”p .13
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· Tuatú Edit. Fundamentos (1996). Prólogo :Ursula Aszwyck.
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· Kora Biblioteca Antonio -Machado (1998).

Prólogo Alfonso Vallejo
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· Jindama Edit. Alhulia. 1998. Prólogo: César Oliva.

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“Alfonso Vallejo es una de esas biografías escénicas sorprendentes en el sorprendente teatro finisecular. Alejado de todos y cada uno de los movimientos contemporáneos, ha hecho siempre la obra que le ha venido en gana, en un alarde de anarquía creativa singular.”.p. 9
“Jindama es una intuición, como todo lo que toca Alfonso Vallejo, pero también el título de la comedia que, a su vez, pretenden ensayar los actores-personajes. Diríase que se inscribe en el conocido género del teatro dentro del teatro, pero nos quedaríamos cortos. Estaría por inventar su género, pues corresponde a lo que llamaríamos la destrucción de los géneros o del teatro mismo. El autor lo dice “He querido sintetizar géneros. Me gusta la riqueza, la vida, la variedad, la sorpresa. El poliedrismo. La mezcla de tendencias. Lo polifónico.”” p. 10
“La obra es una locura, en la que al tema ficción/realidad se lelga mediante la discusión de la personalidad de sus personajes-intérpretes, amparándose en la tópica rivalidad entre ellos en su vida real.” p. 11
“Y ahí está nuestro autor, obsesionado por seres que viajan a ninguna parte, que habitan casas imposibles, que ensayan obras sin solución.” p. 12
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· Realidades imbricadas. Autor: John Gabriele
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· Ebola Nerón Edit E.S.A.D de Murcia (1999). Prólogo: María Francisca Vilches de Frutos.


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“Alfonso Vallejo, hombre polifacético que aúna en sí facetas tan diversas como las de neurólogo, autor dramático, poeta y pintor, vuelve al mundo de la creación teatral con un título breve, pero de amplias sugerencias: Ebola-Nerón. No es la primera vez que recurre a términos aparentemente irreconciliables.” p. 7
“Revela la coherencia de un original universo creativo sustentado en la convicción de que únicamente el teatro permite al ser humano bucear en una realidad tan compleja que su comprensión sólo es factible a partir de la transgresión de sus límites, del planteamiento de sus contradicciones. El teatro “es un sistema de exploración de la realidad”, como afirmó hace casi veinte años en una entrevista concedida al diario El País con ocasión de el estreno de El cero transparente.”p. 7
“Los textos de Alfonso Vallejo rezuman contemporaneidad. Sus temas pueden presentarse como paradigmas de las preocupaciones del ser humano en la actualidad. Es un autor que arranca a la vida los materiales de su discurso estético, como la atestigua la fuerza desgarradora del leitmotiv que surca una y otra vez sus creaciones: las relaciones de poder en el seno de la sociedad, concretadas en el progresivo aniquilamiento de la independencia y libertad del individuo a través de sus principales estructuras, ya sea la familia, los regímenes políticos, el sistema sanitario, el ejército, el mundo artístico, las relaciones de vecindad o la amistad.” p.7
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· Reseña de Ángel González Quesada en las Puertas del Drama. AAT, Primavera 2002
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· Panic Editorial la Avispa. Prólogo: Francisco Gutiérrez Carbajo (2001)

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“ Alfonso Vallejo, que está redefiniendo el fenómeno dramático en cada una de sus obras, se plantea en Panic una vez más qué es el teatro, y lleva a cabo una indagación no sólo en misterio de la representación escénica sino también en el no menos misterioso espectáculo de la vida y de la realidad.
El hecho teatral en Alfonso Vallejo rechaza en principio toda receta, toda fórmula, todo método, aunque cuando termina la obra, se descubre que ese viaje “aparentemente sin objeto”, como diría Baroja, encerraba, desde el principio, un plan. Se pone, así, de manifiesto que el resultado es una anarquía milimétrica, un caos de alta precisión.”
.” Una vez más emerge ese espíritu destructivo, destructivo-constructivo, de podar. Una vez más el dramaturgo se pone el reto de desequilibrar, de dejar los tejidos en carne viva, determinado sin duda por su instinto de artista depredador. Esto le permite llevar a cabo una constante exploración del ser humano y una indagación en las últimas manifestaciones de su conciencia. Últimas, en el sentido de las más profundas, y en el sentido de las más actuales; porque el teatro es el espectáculo del “ahora inmediato”. El teatro es siempre un ahora efímero y de una inmediatez brutal. Es el ahora de la comunión entre los actores y los espectadores en el momento de la representación. Por eso el teatro es algo único y distinto en cada una de las sesiones, de la misma forma que es único y distinto el toreo cada una de las tardes. Y tiene algo de sagrado, de mágico, pero también de pasajero, de dinámico y de cambiante, al igual que la propia realidad. El teatro es la realidad, la verdad, en cada espectáculo y, por lo mismo, es distinto el espectáculo de hoy al de mañana, y el de mañana al del día siguiente.”
“En esta presentación de lo real, Alfonso Vallejo opta siempre por un espectáculo abierto, poliédrico, cambiante, multigenérico, con mezcla de estilos y sabores, siempre móvil, pero siempre con una unidad interna –una unidad descoyuntada- que sustenta esa diversidad de voces y esa multiplicidad de estados de conciencia. No se trata de una unidad secuencial, normal, y corriente, sino de una unidad aparentemente desarticulada, que se manifiesta unas veces con unos constantes cambios de ritmo, y otras veces con un silencio sostenido. Penetra, de ese modo, en el territorio de la aventura, del desafío, de la sensorialidad, de la carnalidad, de la imaginación. Los términos y los conceptos de indagación y de exploración resultan claves para adentrarnos en este mundo escénico. Se trata de una indagación psicológica, que le sirve para adentrase en el territorio de la neuropsicología y ésta, a su vez, para llegar a la indagación neurofilosófica, es decir, a todo lo que tiene que ver con la motricidad, la bipedestación, las formas de desplazamiento, las acciones, la plasticidad, el sentido del equilibrio, el vértigo... Se trata de funciones que el autor analiza todos los días en la clínica y que constituyen partes esenciales de su teatro, de todo teatro. Pero es más, no nos encontramos solamente ante una exploración psicológica y filosófica sino también ante una exploración conductual, una investigación de las distintas formas de manifestarse y comportarse, que adoptan las mujeres y los hombres. Los comportamientos pueden modificarse, destrozarse, fragmentarse, recomponerse, y todo ello está contenido en este teatro; comportamientos que se desvelan y revelan con un realismo psicológico y, sobre todo, con un realismo teatral; comportamientos que adquieren su dimensión de síntomas y símbolos de todos y cada uno de nosotros, porque están adheridos a la realidad y por ello mismo adquieren una validez teatral.”
“ Pero no sólo asistimos en Panic – y en general en el teatro de Vallejo- a una indagación conductual, sino también a una exploración situacional, a una representación de diferentes comportamientos que se conjugan en un cierto momento y producen una situación única de mezcla de fuerzas, una combinación de tensiones sostenidas con un equilibrio extraño que hay que investigar. Nos encontramos también ante una investigación sobre estados, sobre niveles de conciencia, que van desde el delirio hasta la alerta, desde la vigilia hasta el coma profundo, que explora –como en Panic- “estados crepusculares y confuso-oníricos, distorsiones visuales, alteraciones en la profundidad del campo visual y una percepción de sí mismo, de la realidad y del pasado, distorsionada, sumamente subjetiva y particular”.
“Estamos, por lo tanto, viendo algo que no sabemos si es así o no es así, pero que bien podría ser así. Asistimos también a una ida y a una vuelta a los grandes temas y a los grandes maestros del teatro de Alfonso Vallejo, que son la realidad, la vida, la imaginación, la realidad vivida, inventada, representada, imaginada.”
“La acción en la dramaturgia de Vallejo no está determinada sólo por el hecho de que muchos de sus dramas se desarrollen en escenarios móviles y dinámicos, como embarcaciones, compartimentos de trenes o vagones de metro, y en los escenarios mucho más lábiles y resbaladizos de las zonas misteriosas de la conciencia, sino por el mismo concepto de realidad que representa, que es todo menos estable y permanente.
Esta misma manifestación dinámica e incluso contradictoria de las cosas determina, a su vez, el conflicto en la dramaturgia vallejiana. La realidad nunca muestra una sola cara, y aunque en un primer momento lo parezca, la cara que se muestra está a la vez implicando y explicando la contraria. Por no haber entendido así las cosas, algunos críticos han pensado que Vallejo menosprecia el realismo. Pero la concepción realista defendida por tales teóricos es una explicación parcial e insuficiente de la realidad. Explica sólo una parte del conjunto. La realidad es tremendamente poliédrica, y el denominado realismo muestra sólo la superficie. Alfonso Vallejo enfrenta constantemente la identidad con la alteridad, lo más superficial con los estratos más profundos de la conciencia, porque sabe que en este juego de contrarios se asientan las construcciones que confieren sentido(?) a nuestra vida.”
“El discurso teatral de Alfonso Vallejo no es monológico sino que está integrado por una polifonía de voces, donde, a su vez, cada una de estas voces constituye un coro. Por su parte la tensión se muestra no sólo por esa relación de antítesis o de oposición sino por un proceso de disgregación o desintegración. La realidad en Panic- y en general en su teatro- no se nos muestra compacta y unidimensional, sino fragmentada y poliédrica, desintegrada y asediada por un conjunto de fuerzas contrapuestas, por un huracán de vientos enfrentados. De ahí deriva la osadía, el atrevimiento, la valentía y la provocación.”
“Alfonso Vallejo sigue siempre los pulsos internos, las indicaciones inconscientes, porque está convencido de que en el teatro no hay nada que probar, no hay que demostrar nada; le repugnan y le aburren los discursos morales o filosóficos insertos en una obra. En el teatro no hay nada que probar porque todo está por demostrar, es un campo dinamitado, que hay que sortear, y unas veces se acierta y otras veces no. “
“De nuevo, el gran punto de luz de todas las obras de Vallejo, de todo su teatro, que es un teatro de la esperanza. Teatro de claroscuros, sangriento, de situaciones límite, de la esperanza, pero no de una esperanza religiosa, ni siquiera humanista, sino de una esperanza biológica, de la esperanza de la transformación. Nada empieza, ni nada se termina: todo se transforma. La muerte no existe, existe el gran milagro de la vida, de la vida biológica; el milagro de que el Universo conserve siempre la energía y siga girando con una absoluta precisión. Al universo nunca se le acaba la “marcha”. La esperanza resulta inevitable porque todo lleva a una permanente transformación de la vida en otra forma de vida. La esperanza se muestra, así, como un deber, como una obligación, como una realidad.”
“De nuevo, un festín, una carnicería, con humor, con risa, con guasa, pero, evidentemente, con un significado profundo, con el significado de la lucha por la supervivencia, con la necesidad que tenemos de buscar sentidos y explicaciones a lo duro que es el mundo, con el “ruido y la furia” shakespeareanos, que tan bellamente noveló William Faulkner. En definitiva, lo de siempre, la historia de la filosofía, de la poesía, de la ciencia, de la cultura, de redefinición del hombre,”
“El resultado de Panic- como el de otras obras de Vallejo- es el de un juego, un juego disparatado, un juego fantástico, que deja al descubierto las zonas más misteriosas de la existencia. Como elementos de ese juego teatral han de valorarse lo canibalístico, la sangre, las heridas – tan recurrentes en la dramaturgia vallejiana- las distintas explosiones que se producen en la obra, cuyo origen y naturaleza no alcanzamos a conocer. En la obra hay mucho de novela negra, de thriller, en la mejor tradición de la mejor novela negra y en la mejor tradición del thriller shakespereano, especialmente de Macbeth. Estos grandes ejemplos nos demuestran que el teatro tiene que empezar por una interrogación, por un misterio o un enigma, y su desciframiento es el que debe ir marcando la acción. Todo lo que sea separarse de ese procedimiento, deja de ser teatral, se convierte en una explicación y no en una implicación, que es lo esencialmente dramático”
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· Reseña de Ángel González Quesada en las Puertas del Drama. AAT, Primavera 2002
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· Para una lectura del teatro actual – Estudio de PANIC de Alfonso Vallejo. 01 ed. Vitória (Br) Academia Espírito-santense de Letras, 2009, p. 188. Autor: OLIVEIRA, Ester A. V. de.

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· Panic. Autor: Alfonso Vallejo. Tradução de Ester Abreu Vieira de Oliveira. Revisão de Maria Mirtis Caser
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· Panic: confluencias vitales de la memoria. Autor: John Gabriele
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· Memory, Trauma, and the Postmodern Self in Alfonso Vallejo's Panic. Autor: John Gabriele
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· Artículo: A esencia del ser humano en PANIC desde una visión posmoderna. In: XV Congreso de la Asociación Internacional de Hispanista, 2007 – Monterrey. Actas del XV Congreso de la Asociación Internacional de Hispanista. Monterrey: Fondo de Cultura Económica, 2007, p. 39-50. Autor: OLIVEIRA, Ester A. V. de.
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· Artículo: Vallejo autor entre fronteiras – na terra de ninguém e de todos, Contexto, Vitória (Br), p. 1-14, 2004. Autor: OLIVEIRA, Ester A. V. de.
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· Artículo: Lo trágico del ser humano en PANICO, 2003 (Monografía- UNED- Madrid). Autor: OLIVEIRA, Ester A. V. de.
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· Artículo: O cômico, o trágico e a tragicomédia: recursos utilizados por Cervantes e Alfonso Vallejo. 2008 (presentación de trabajo/comunicación en congreso – está en el prelo de la Revista Contexto para salir en 2010/1). OLIVEIRA, Ester A. V. de.
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· Greta en la confesión Edit: AAT/Teatro. (2001)
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· LA INMOLACIÓN. En Maratón de Monólogos. Edit:AAT/Teatro (2002)
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· JASMIN. En Maraton de Monólogos (2003) Edit: AAT/Teatro
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· SORAYA. En Maratón de Monólogos. 2004. Edit: AAT/Teatro
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· IRSTEL. En Maratón de Monólogos. 2005. Edit: AAT/Teatro
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· HIROSHIMA-SEVILLA.6A. Ediciones A.A.T (2003). Prólogo: Enrique LLovet.

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“... Vallejo está en el censo grande de los autores dramáticos. “ p. 7
“Vallejo es un fascinante analista de la desintegración” p. 7
“Vallejo es un gran escritor. Por importantes que sean en el espectáculo la música, la danza, la pintura o las archifamosas variantes de las expresiones corporales, es la palabra- la palabra dramática nacida tras las palabras épicas y líricas. la que constituye la esencia misma del drama. Sobre todo si a uno le interesa Shakespeare, o Moliere o Calderón o Vallejo.” p. 7
“Realismo, humor, imaginación, fantasía. Lujos de autor para conseguir una imagen de la existencia humana. Más lógica que una imagen pura. Tan teatral como todo el gran teatro. Tan literario como toda la literatura. Y, ¿de qué forma se consigue eso? Alfonso Vallejo, básicamente lo consigue gracias a su gran sistema de creación de personajes. También he comentado con frecuencia el tema del teatro de personajes. O sea del “gran teatro”” p. 9
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· Katacumbia. Universidad de Alcalá
de Henares. Prólogo de Mar Rebollo Calzada.


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“Rupturista, desafiante y complejo, Alfonso Vallejo sorprende en los albores del siglo XXI con una neurodramaturgia renovada. Independiente de tendencias y corrientes puntuales ha desplegado una obra única que tardó en cristalizar en los escenarios españoles. Y es que como él mismo ha reconocido es autor teatral a pesar de España. Su primer drama representado profesionalmente fue Eclipse (1977), en el Open Space Theatre de Nueva York, el 7 de Junio de 1979 bajo la dirección de Nancy Gabor. También en ese mismo año se representan Fly-By (1973) y El cero transparente(1977) en el Orange Tree Theatre de Londres, el 21 de septiembre de 1979 bajo la dirección de Julia Pascal. Otro estreno memorable, el de Monólogo para seis voces sin sonido (1976) se realizó en el St. Clement’ s Theatre de Nueva York el 2 de junio de 1983 bajo la dirección de Jordan Dietcher.”p 8
“El hecho de que en la etapa de la Transición española, se vea escasamente representada la obra de Vallejo en nuestros escenarios, a pesar de los intentos ilusionados del autor, demuestra hasta qué punto ha resultado dura y solitaria la singladura española. En contraste con esta situación, sus dramas se han visto representados en los teatros de Londres, Nueva York, Caracas, Miami, Nüremberg, Milán, Varsovia por citar sólo algunos.” p. 8
“Katacumbia reúne algunos de los temas vallejianos que recorren más de cerca al ser humano en situaciones límite con el fin de poder diseccionar esas situaciones en el laboratorio escénico. Así la mente humana, la fantasía, el delirio, la alucinación, el humor y un erotismo brutal están analizados a través de personajes a punto de tocar fondo. Situación que no se llega a producir porque un equilibrio entre las fuerzas tensionales se impone como salvación vital para el hombre y el actor que lo encarna.”p. 10
“La innovación dramatúrgica de Katacumbia es su confección. Alfonso Vallejo ha descubierto la posibilidad de un estilo dramático nuevo a partir del concepto de intertextualidad, contemplado éste desde una perspectiva funcional en el proceso de construcción dramática.” p. 10
“Por esto se puede afirmar que Katacumbia inaugura una forma nueva de escritura dramática a la que podemos denominar collage intertextual autógeno.” p. 11
“Dramaturgia instintiva, donde no tiene cabida la aplicación de fórmulas de taller de escritura.”p 20
“No se encuentra en Vallejo la huella concreta de un teatro español anterior y sin embargo su teatro es español cien por cien. Aquí está el espíritu de Quevedo, de Goya y de lo mejor de Valle-Inclán, reflejados todos ellos a través de la lucidez latina, con lamentos y “quejíos” flamencos.”p 20
“Podría haber muchas “Katacumbias” más. Ésta ha sido tan solo una posibilidad de tantas, un desafío más de los muchos que se ha marcado el artista. Pero sin duda alguna, todas las “Katacumbias” imaginables hubieran estado seleccionadas en función de servir de instrumentos para comprender la esencia del ser humano y todas hubieran defendido a ultranza la VIDA.” p. 20
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· Artículo: Katacumbia de Alfonso Vallejo. Autor: Aníbal Lozano.
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· Artículo: Katacumbia de Alfonso Vallejo. Autor: Magda Ruggeri.
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· Teatro contemporáneo: Alfonso Vallejo. Editora: UNED Ediciones. Autor: Francisco Gutiérrez Carbajo. (2001). Madrid.


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“Alfonso Vallejo es un dramaturgo radicalmente contemporáneo y, así, ordena, extrema, deforma, transforma los signos de la realidad exterior al tiempo que revela y sondea la interioridad de los seres humanos-la realidad interior- formando con ambas una misma pesadilla.. Lo exterior y lo íntimo, lo tangible y lo imaginable, lo cotidiano y lo visionario, se funden y confunden en un discurso coherente que se cimenta en una estética de la transgresión” (Martín, 1985:154-155) “ p. 18
“Esa manifestación contradictoria de las cosas determina, a su vez, el conflicto de la dramaturgia vallejiana. La realidad nunca muestra una sola cara, y aunque en un primer punto de vista así lo parezca, la cara que se muestra está a la vez implicando y explicando la contraria.” p. 19
“Pero Alfonso Vallejo, por profesión y vocación, conoce muy bien tanto lo aparencial o fenoménico como lo esencial o nouménico, y su formación científica lo habilita magníficamente para explorar y explicar las zonas más misteriosas y desconocidas de la realidad.
Para vencer lo que algunos filósofos denominan “el infierno de lo Mismo” (Baudrillard, 1991:123-123), Alfonso Vallejo enfrenta constantemente la identidad con la alteridad, lo uno con lo otro, porque sabe que es este juego de contrarios se asientan las construcciones que confieren sentido (¿) a nuestra vida.” p. 20
“Edipo quiere saber la verdad, pero cuando alcanza a conocerla, no la soporta, se arranca los ojos y se echa la noche en su torno. Los personajes de Alfonso Vallejo están atravesados por esta misma tensión, pero su instinto les lleva a tomar decisiones diferentes. Se afanan en buscar la luz y la claridad en medio de la noche y las tinieblas. Están empeñados en encontrar la disimilitud en el universo de lo similar.”p. 21
“La escritura dramática de Alfonso Vallejo tan preñada de tensiones y de contradicciones, de antinomias y de aparentes alogicidades ¿ cómo podría revelarse tan plena de sentido de no estar sustentada sobre el ritmo? Su escritura es subrayado y desarrollo de la pregunta de Aristóxeno que transcribe el mismo García Calvo: “¿Cómo se habría constituido esto todo sin estar ordenado por algún ritmo?” (García Calvo, 1975: 15)” p. 24
“En todos los casos la agudeza y el arte de ingenio van unidos a un hábil manejo del lenguaje, que recuerdan el conceptismo de Gracián y de Quevedo y a una plasticidad en la presentación de las situaciones que puede considerarse digna heredera de los modos expresivos de Goya y de Picasso.” p. 29
“El sentido trágico de la rabia tiene mucho que ver con “el ruido y la furia”, de William Shakespeare que tan bellamente novelara William Faulkner. Se trata de un pensamiento y de un lenguaje en continua y permanente ebullición y renovación.
La sabia cinjunción de los procedimientos formales y temáticos de los autores clásicos y de los recursos de las escuelas teatrales más vanguardistas es una de las notas singulares de la dramaturgia vallejiana. Tradicionalidad y renovación, clasicismo y vanguardias, ahí están algunas de las claves de su teatro.” p. 3o
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· Traducción al árabe por Khaled Salem y Ranya Rabbat y publicado por la universidad del Cairo (2005) de las obras: Monólogo para seis voces sin sonido, Infratonos, A tumba abierta

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· Culpable¿. Pssss... Edición y prólogo a cargo de Francisco Gutiérrez Carbajo. Ediciones DAURO. Editor José Rienda. Granada (2005)


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“En todas estas manifestaciones, estructuradas sobre una gran diversidad de asuntos y enfocadas desde múltiples perspectivas- lo que le convierte en un personaje único en el panorama artístico español- la preocupación fundamental ha sido siempre el hombre.
El hombre abarcado en todas sus dimensiones: biológicas, culturales, antropológicas y míticas. “ p. 9
“La alegoría fantástica sobre el ejercicio del poder absoluto
en Psss... y la crónica actual acerca de la violencia, el crimen y la
venganza de “Culpable ¿” apuntan a una necesidad de construir
un hombre nuevo, que, en definitiva, es la proclamación de la irrenunciable
fe en la vida.” p.10
“En consonancia con ello, la intencionalidad de la obra –al igual
que la de la mayoría de las poesías del autor- es intentar buscar
un hombre nuevo, unos patrones de valoración, entre los cuales, en la
obra de Vallejo el más importante es el de la solidaridad humana.”
p. 14
“Estos procedimientos, con su deslumbrante fuerza poética y su carga simbólica y mítica, no se encuentran en ningún otro autor contemporáneo.” p. 16
“Alfonso Vallejo ha abordado todos los géneros dramáticos y en todos se ha mostrado como un autor de raza. En Psss... y en Culpable ¿ ha ratificado su maestría.” p 16
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· Artículo: Culpable¿. Pssss de Alfonso Vallejo de Alfonso Vallejo. Autor: Mar Rebollo.
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· Una nueva mujer. Ediciones Dauro. Nº 111. Colección Dirigida por José Rienda. GRANADA. 18006. C/ Poeta Zorrila ,5
ISBN-13: 978-84-96677-04-03; ISBN-10:84-96677-04-4; Depósito legal: SE-6300-2006 U.Ee
Prólogo por Francisco Gutiérrez Carbajo.


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“Alfonso Vallejo, atento siempre a las continuas transformaciones que se están produciendo en las esferas artísticas, literarias y sociales, no podía mantenerse ajeno a la representación del protagonismo que en los últimos tiempos han adquirido las mujeres en todos y cada uno de estos campos. Y lo ha hecho como tenía que hacerlo, con su escritura y con su pintura, dos actividades que complementan de manera ejemplar su carrera científica y su profesión médica.” (p. 9)
“La mirada astuta y sabia de Vallejo ha percibido la intervención decidida de las mujeres en el imaginario contemporáneo y en el entramado de las fuerzas sociales y de las relaciones interpersonales.
Es difícil encontrar otro país que, después de una larga dictadura y en un plazo muy reducido de años, haya experimentado una transformación igual a la del nuestro. En esa transformación las mujeres han ejercido una intervención decisiva, y reconocerlo y testimoniarlo era un estricto ejercicio de justicia. Vallejo lo ha hecho.” (p. 9)
“Vallejo, para representar dramáticamente a las mujeres actuales, ha elegido el género breve, una forma dramática de gran tradición literaria pero que alcanza su mayor potencialidad en nuestros días.” (p.10)
“Vallejo se ha puesto una vez más a tono con los tiempos y ha recurrido a estas formas breves que, como chispas eléctricas o como relámpagos, llegan con rapidez al lector y al espectador. Y ha pensado, con buen criterio, que las mujeres son las que mejor desprenden estos fogonazos y las ha elegido como protagonistas de sus minidramas.” (p. 11)
“Algunas mujeres de estas obras-cada una dentro de su clase y condición- muestran un pensamiento político típicamente ilustrado, que sirve de corrección profunda a la antigua concepción eclesial e incluso a un pretendido democratismo postmoderno.” (p. 11)
“Si Vallejo se está planteando en cada construcción artística nuevos retos- siempre resueltos con fortuna- en estas obras ha dado una vuelta más de tuerca y ha logrado presentar plásticamente conceptos como los de representación, identidad, familia, globalización, corporeidad en los que tienen una intervención decisiva las mujeres.” ( p.11)
“Las creaciones de Vallejo, además de ser fuentes de conocimiento y de fruición, nos ayudan a instalarnos en la realidad y a interpretar las representaciones simbólicas. Ya he señalado en otras ocasiones que Vallejo ha logrado armonizar las esferas intelectual cognitiva y sensitiva emocional, que tradicionalmente aparecían disociadas. Nos recuerda además constantemente nuestro importantísimo papel de seres motivados por el sentimiento y por la emoción y regidos por el logos.” (p.12)
“Los diversos textos de Vallejo- y éstos de manera especial- nos obsequian con regalos para los sentidos, por su sensualidad y carnalidad, y con profundas reflexiones políticas y filosóficas para el entendimiento.” (p. 12)
“En esta línea Alfonso Vallejo reconstruye y desmonta en sus minidramas esa noción de sujeto como una entidad autosuficiente, autónoma y estable. La mujer ya no es lo que era.”
“Vallejo saca a la escena en cada una de estas piezas una nueva forma de materialismo que desarrolla y amplía el concepto de materialidad corporal o corporeidad. El cuerpo, o la corporeización del sujeto, no la concibe sólo como una categoría biológica y sociológica, sino también como el punto de convergencia y de unión de lo físico, lo sociológico y lo simbólico.
No se trata sólo de decir que la mujer de ahora no es como la de antes, sino de realizar construcciones que tengan fuerza dramática y que sean capaces de mostrar que las relaciones interpersonales han cambiado y que las ideas de poder y de centro no son inamovibles.” (p.13)
“El sujeto dramático de Alfonso Vallejo- en la mayoría de estas obras, la mujer- protagoniza un proceso de redescubrimiento, de iluminación de zonas ocultas y de plasmación escénica de crónicas actuales que remueven las conciencias de todos.
Alfonso Vallejo, si por una parte presenta una conciencia de quiebra del mundo, por otra nos proporciona los instrumentos necesarios que nos ayudan a interpretar e incluso a recomponer este mundo descompuesto.” (p.27)
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· Artículo: Conflitos femininos em Una nueva mujer de Alfonso Vallejo, en la mesa Liteaturas Hispânicas Contemporâneas: Tradução, alteridade, identidade e gênero , en el XIV Congresso Brasileiro de Professores de Espanhol. Autor: Prof. Ester Abreu: El día 21/07/2011 en Niteroi , en la Universidade Federal Fluminense.
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· Artículo: Una nueva mujer . Autor: Magda Ruggeri.
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· El escuchador de hielo. AAT editora (2008) Prólogo de Francisco Gutiérrez Carbajo.


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-En una época en la que los discursos por excelencia siguen siendo las
proclamas de las campañas bélicas o la indiferencia silenciosa
y pasiva se hacen necesarias propuestas como la de Alfonso Vallejo que constituyen
a la vez una manifestación estética, un modelo experimental para
conocer al hombre y un instrumento de rearme moral.
-Para Vallejo una premisa esencial radica en que el teatro tiene que agarrar,
atrapar, interesar. El teatro ha de saber emocionar, intrigar e inquietar. El
teatro ha de tener “intríngulis”, y ha de mantener, además,
una arquitectura y un ritmo que faciliten esa conexión entre el lector
o el espectador y el texto.
Se trata, en síntesis, de crear una unidad de concepto y de desarrollo,
de fijar una intención determinada y de concretar un objetivo preciso.
Es decir, de presentar sobre el papel y sobre las tablas un proyecto y una intención.
- A Vallejo le parece que esa idea de teatro instintivo, directo, corpóreo, auténtico, no manipulado, con sus errores bien puestos, es esencial. Es preciso que lo que se escriba nazca de dentro, que surja de un terreno íntimo y personal que le pertenece al autor. O, en otras palabras: que tenga personalidad. Y que esa personalidad sea teatral.
-Por lo que se refiere al mundo cultural, como sentenciaba Valle-Inclán en Luces de bohemia, “España es una deformación grotesca de la civilización europea”. A principios del siglo XXI conservan plena vigencia las palabras del mismo Valle-Inclán, según las cuales “la gran miseria del pueblo español” sigue siendo “la gran miseria moral, la chabacana sensibilidad ante los enigmas de la vida y de la muerte”. Alfonso Vallejo, y otros raros ejemplos, sí se plantean sus obras como una exploración de estas realidades, como una indagación en estos enigmas y aportan siempre un punto de luz, un rayo de esperanza,
- Nuestro dramaturgo ha sido considerado como un autor inclasificable, como
un autor-isla, y el propio Vallejo interpreta estas denominaciones en el sentido
de que se pone a andar porque algo le tienta -le gusta mucho la idea de tentación
para iniciar un proceso- y se las va arreglando como puede, poniendo en funcionamiento
su sentido de la orientación y sus recursos. Ese es su terreno: la maleza,
el bosque, el probar, el arreglárselas en medio de la desorientación,
el sacar el machete e ir cortando, el “sentido”. Esa es su arma
fundamental: el sentido. Algo irracional que pone continuamente en juego. Fantasía
y sinrazón. Ahí está el asunto. Las potencialidades del
lenguaje tensadas hasta el límite y las mismas insuficiencias del signo
lingüístico puestas de manifiesto, la tensión entre lo dicho
y la intención dicente, el espacio-tiempo de realización efectiva
en Husserl y ejecutiva en Ortega.
- Vallejo se mueve a la vez en el mundo de la filosofía, en el espacio
del hospital y en el escenario del teatro. La vida que inventa, la inventa siempre
sobre las tablas, viendo a los actores moverse y resolver en escena sus conflictos.
Ve sus caras, escucha sus voces. Y cuando no los siente y no puede tocarlos,
se encuentra perdido. Pero como movido por una fuerza telúrica el autor
no interrumpe el proceso. Nunca se detiene: siempre está al acecho, en
el camino, en la plaza pública, en la encrucijada, en la trocha, en la
vereda, siguiendo la marcha aunque sea sin brújula y sin plano, sin intención
de estilo, sin fórmula, sin género. Y aunque diga que en ocasiones
no conoce adónde va, sabe perfectamente adonde no va. A Alfonso Vallejo
seguro que le pasa -o le pasará- lo que relata Pío Baroja en El
viaje sin objeto: “Ahora me sucede como al viajero que ha creído
marchar a la casualidad por el fondo de los barrancos, y al llegar a una altura,
al ver el camino recorrido, comprende que, a pesar de sus desviaciones y de
sus curvas, llevaba instintivamente un plan”.
Estamos una vez más ante el fenómeno del teatro dentro del teatro,
pero además, teatro dentro del teatro de la propia vida de los actores,
como en Jindama, o ante escenas históricas re-interpretadas en las tablas
por actores, en las que se entre-mezclan sus vidas con la ficción y la
ficción con la realidad, como en Ébola-Nerón. Se trata,
por otra parte, de personajes que están diciendo a veces lo que no piensan.
El “sí pero no” permanente. El ser y la apariencia, la realidad
y la ficción. La alusión escondida. El juego de naipes. La golfería.
El engaño y el despiste. Muchos planos distintos mezclándose simultáneamente,
como en Jindama o en El escuchador de hielo. En la primera de estas obras Lev
aclara en una escena: “Son tres planos de la realidad... porque es una
metáfora de la interpretación humana... porque es nuestra vida...
porque es una interpretación de la historia...”.
- En cuanto a los temas del teatro vallejiano- y los de El escuchador de hielo
en concreto- hay uno que sobresale por encima de todos los demás. Es
el de la luz después de la oscuridad. La posibilidad de acción.
La capacidad de ser dueños nosotros mismos de nuestro propio destino.
De modificar la realidad y la historia. De mejorar nuestras condiciones. De
ahí provienen todas esas referencias al “rearme ético internacional”,
al “malestar del hombre” a la “anestesia moral” a la
necesidad de un análisis crítico de todo lo que nos cuentan, al
libre albedrío, a la individualidad y a la independencia del criterio
del sujeto. Como observaba Bataille respecto al sujeto, para Vallejo el arte
no es sólo el reflejo de la subjetividad sino también una forma
de salir de ella.
- El escuchador de hielo presenta un carácter bélico, castrense,
pugilístico, término este que se compadece muy bien con buena
parte de los textos que escribe Alfonso Vallejo. Su teatro es un auténtico
combate de boxeo, de oposición de contrarios, de pasiones, de tensión,
de conflicto, de amor, de erotismo, de violencia, de desgarro, de movimiento...,
y sobre todo- de RITMO. El ritmo le apasiona. Ritmo en escena. Ritmo en la vida.
Ritmo en el arte. En nuestro libro Teatro contemporáneo. Alfonso Vallejo
considerábamos la necesidad de estudiar el ritmo en relación con
la ciencia, con la cosmología, con el trabajo y con la estética.
En este sentido Karl Bücher situaría en el trabajo el origen del
ritmo de la misma forma que Georg Lukács lo incorporaría a las
raíces de su Estética. Por lo tanto, como observa López
Estrada, “el ritmo natural, cósmico y humano, y el que crea la
actividad social del hombre, van formando un entramado sobre el que se asegura
la oscura percepción del ritmo estético”. Respecto al teatro,
Alfonso Vallejo está en la línea teórica de Émile
Jacques Delcroze, según la cual la esencia del trabajo de escenificación
(montaje escénico, interpretación...) es la búsqueda del
ritmo que cada acción, cada hecho, cada acto y la totalidad de la obra
requieren.
- Toda esta macabra ceremonia, la tortura televisada de forma global, con tal
grado de sadismo, con objeto de “ablandar” la voluntad de los presos,
le pareció tan diabólica, tan inusitadamente inteligente y certera,
tan “moderna y actual” que le dio que pensar. La realidad se mostraba,
de nuevo, mucho más sorprendente y fantasiosa que la mente más
extravagante del dramaturgo más atípico y trasgresor. Aquella
escena superaba con creces los hechos más luctuosos referidos en las
tragedias griegas, en las pinturas negras de Goya, en los dramas más
crueles de Shakespeare o de Calderón. O dicho con otras palabras: aquello
“tenía” que ser escrito, debía ser dramatizado. Aquello
tenía que quedar. Como testimonio humano y literario. Como “producto
verdad”.
- En cuanto a los asuntos abordados, el tema de la violencia injustificada,
del armamento, de la “salvajería sin razón”, de la
tiranía y la opresión, se encuentran siempre en la base de su
pensamiento. En reiteradas ocasiones ha señalado que, a pesar de haber
alcanzado el hombre unos niveles de desarrollo científico, tecnológico,
artístico y cultural, realmente extraordinarios, podemos llegar a destruir
el planeta donde vivimos, la maravilla del universo. Podemos llegar a la aniquilación
por aplicar procedimientos antiguos y anticuados a una realidad moderna.
- Enrique Llovet observa que Vallejo consigue transmitir una imagen de la existencia
humana, más lógica que una imagen lógica, más pura
que una imagen pura, tan teatral como todo gran teatro, gracias a su gran sistema
de creación de personajes. Llovet compara a Vallejo con Shakespeare,
Molière y Calderón y afirma que “esos creadores saben, Vallejo
lo sabe admirablemente, que la elasticidad del personaje es la que hace que
la “acción” que lo compromete pueda nacer, desarrollarse
y desenlazarse.” (p. 11). “Al transformar un carácter en
un personaje –continúa Llovet- Vallejo crea figuras teatrales cargadas
de energía potencial (...) Así que lo que tiene que hacer y hace
Vallejo es considerar el escenario como un mundo que aspira a representar el
universo entero. Para poder desintegrar, Vallejo tiene que integrar previamente.
Después tiene que construir y construye en torno a los personajes un
sistema representativo de las fuerzas que nos mueven, nos frenan o nos dirigen.”
(p.12).
- Este sistema de fuerzas que Vallejo ha logrado crear en torno a los personajes
constituye una de las grandes aportaciones a la escena contemporánea.
La potencia expresiva de Dudley, Mortimer, María o Isabel en Mahatma
cuenta con antecedentes tan notables en su propio universo dramático
como Simón, Carol, Zuckerman, Karl Jowialski, Rorfio, Bullock, Baltasar,
Belorofonte, Flash, Micky, Ofelia, Kip, Lina, Tora, Tania, etc. Estos personajes
están dotados de un espesor dramático y a la vez de una elasticidad
interpretativa muy difíciles de encontrar en el teatro europeo de nuestros
días.
- Vallejo ha sacado el máximo rendimiento de esta interactuación
dramática y ha intentado –con fortuna- crear en escena el perfil
de mujeres nuevas. El dramaturgo sabe muy bien que la mujer en el mundo actual
ha experimentado un cambio exponencial, y esa transformación la ha incorporado
a su teatro. Las mujeres –como he escrito en otra ocasión- han
asumido en nuestros días un claro protagonismo, que se manifiesta tanto
en la denuncia y en la resolución de los problemas más importantes
de la realidad como en el tratamiento del mundo de las representaciones simbólicas.
Todos los monólogos que ha escrito Alfonso Vallejo tienen como protagonistas
a mujeres. María e Isabel, con su grandeza y su ferocidad dramáticas,
se ajustan a la transformación señalada.
- De Shakespeare, de Schiller, de otros escritores y artistas –y de forma
muy primordial de la experiencia personal del autor- proceden esa multiplicad
de planos, las dimensiones contrapuestas, el doble fondo, la apariencia y la
verdad, los silencios y las voces, la indagación, la emoción y
la risa, la seducción del actor creando “su ente teatral”,
haciéndose él mismo en escena, creándose y recréandose.
Cada personaje va recreando la historia y va creándose a sí mismo
a través de su discurso y también mediante los “apartes”,
donde dice lo que piensa y siente, pero sin que lo oiga el contrario, aunque
sí lo escuche el publico; la mezcla del mundo isabelino cortesano con
el estilo romántico alemán, tan ampuloso y casi “risible”,
a pesar de su calidad. Y además con la referencia concreta a un hecho
de la actualidad, de crónica televisiva diaria.
- La propuesta fundamental de la obra radica en que tenemos que despertarnos,
tenemos que recapacitar, volver a nuestra individualidad crítica y salir
del fascismo intelectual que nos quieren imponer, que tenemos que encontrar
nuestro camino propio, que tenemos que dejarnos de fórmulas y recetas
y que es posible la bondad.
- En este cruce de corrientes y extraños remolinos se ha metido Vallejo.
Quizá en el fondo - aparte de todas estas explicaciones- lo único
que le ha guiado ha sido su instinto teatral, el mundo de sus propios adentros,
el placer de adentrarse en nuevos territorios de significado incierto, pero
de un indudable carácter dramático.
- Los signos –y los teatrales de una forma especial- no significan nada
hasta que una mirada los articula. Y la mirada, como observa Alberto Mira Nouselles
nunca es inocente: se mueve por unos cauces que están trazados desde
antes de que el acto de mirar se produzca. La multiplicidad de signos en el
teatro de Alfonso Vallejo responde a esas miradas cruzadas que atraviesan los
acontecimientos y las cosas en todos sus ángulos y perspectivas. La mejor
mirada para recrear los hechos del pasado es la que está dotada de mayor
agudeza para observar los acontecimientos del presente. La mirada de Vallejo
recorre longitudinal y transversalmente la realidad siempre abriendo caminos
nuevos. Alfonso Vallejo está escribiendo la historia del futuro. El tiempo
lo dirá. Estoy seguro de que no me equivoco. Las intuiciones pueden generar
hipótesis conjeturales. Pero la intuición más la lógica
y la deducción empírica son generadoras de teorías. El
modelo experimental de conocimiento del individuo implícito en el teatro
del autor de El escuchador de hielo ha traspasado la frontera de la velocidad
de la luz. Los conocimientos científicos y filosóficos de Alfonso
Vallejo han hecho discurrir su dramaturgia desde las leyes de la física
de Newton a la teoría de los cuantos de Max Planck, de la física
más determinista al principio de indeterminación de Werner Heisenberg.
Todo el teatro de Vallejo está recorrido por una energía continua
y discontinua a la vez, que, partiendo de la mejor herencia de los clásicos,
rompe cualquier molde o frontera y está abriendo constantemente caminos
por los que nadie se ha atrevido a transitar. Lejos de teorías blandas
y de pensamientos débiles, el teatro de Alfonso Vallejo es un foco que
alumbra con potencia la posibilidad de un mundo que sea más habitable.
El teatro es la vida, y la vida es el paraíso. Con frecuencia nos hace
desconfiar de estos principios la existencia de las guerras, del hambre, de
las pandemias, del terrorismo humano y ecológico, del miedo global, de
los gobernantes no admirables y de algunos de nuestros vecinos más próximos.
Pero – aun contando con estos peligros tan terribles- ahí está
el teatro de Vallejo para hacernos recordar que aún son posibles la verdad,
la bondad y la belleza y que podemos diseñar y construir una vida y un
mundo mejor.
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· Artículo: Comicidad y doble lectura en El Escuchador de hielo, de Alfonso Vallejo. Autor: Juana Escabias.
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· Artículo: El escuchador de hielo de Alfonso Vallejo. Autor: Magda Ruggeri.
Para leer "Artículo: El escuchador de Hielo de Alfonso Vallejo" pulsar AQUÍ
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· Ácido Sulfúrico. Publicaciones de la Asociación de Directores de Escena de España. Colección Premio Lope de Vega (2008). Accésit al Premio Lope de Vega 1975. Prólogo de José Gabriel López Antuñano.


Para leer el prólogo de José Gabriel Antuñano pulsar AQUÍ
Para leer la entrevista con Alfonso Vallejo pulsar AQUÍ
“La trayectoria de dramaturgo de Alfonso Vallejo es una de las más peculiares de la escena española: ajeno a circuitos, grupos o modas, siempre a contracorriente y con una idea muy definida de la función del teatro, se ha abierto paso en la historia del teatro del último tercio del siglo XX, aunque con una presencia intermitente en los escenarios españoles, porque su teatro, por sus temas y estructura dramática, es más aceptado en Centroeuropa que en países del entorno latino.”
“Estas referencias dejan claras la dificultad para encuadrar a Vallejo en una de las categorías del teatro español, si es que esto fuera necesario. Más allá del genérico y manido calificativo de vanguardista o autor experimental, se le puede alejar de las tendencias preponderantes: distanciado del realismo o del teatro de denuncia que se planteaba en los años finales de la dictadura, o bien del teatro escapista que salió en busca de un éxito comercial en la etapa de la transición. El teatro de Alfonso Vallejo está penetrado por su carácter independiente y su caudalosa imaginación; por su formación y conocimientos científicos, o expresado de otro modo, por la absorción de la cultura desde el mundo de la ciencia; y por los gustos imperantes en Centroeuropa, aunque él no sea demasiado consciente de esta realidad. En este terreno arraiga su obra dramática.”
“Variedad, añadiría, también de temas, donde sólo se atisba un único hilo conductor, su preocupación por el hombre, un ser concebido en libertad pero que se degrada paulatinamente en contacto con la sociedad de su tiempo, aunque siempre sus obras quedan abiertas a la esperanza. En su teatro, unas veces se asiste a este proceso, en otros casos se trata de personajes que el devenir del tiempo ha deteriorado y que se enfrentan ante una situación límite. La convivencia humana no parece ser capaz de regenerar las conductas humanas, antes al contrario es ésta la que destroza o estropea los sueños, las utopías, los anhelos lógicos de la condición humana.”
Las consecuencias de ese descenso a los infiernos de los personajes presenta un denominador común la dificultad de la existencia, del hombre que se encuentra en soledad o rodeado de otros iguales que desarrollan una violencia excesiva, que crea conflictos inútiles. La crueldad en el comportamiento, la falta de una mirada compasiva ante los problemas de los demás, el egoísmo o las frustraciones que lastran los comportamientos, son otras derivaciones de esta perversión del ser humano.
“Vallejo aplica en la construcción de éstos un interesante proceso introspectivo donde sus conocimientos científicos de la psiquiatría cobran un importante valor.”
“El deterioro de los personajes se produce en convivencia con sus semejantes, pero debajo de esta relación personal existe un entramado social mal construido que está en la base de los problemas y desajustes de la persona. Las guerras, los conflictos sociales, los ejercicios abusivos del poder y otras formas de corrupción social se atisban como circunstancias que provocan esa realidad inasumible y fabricada por una sociedad que critica sin tregua, con cierto de sentido del humor, aunque éste se tiña de cierta sordidez.”
“Esta preocupación por el hombre se concreta en los muchos personajes que pueblan su producción dramática, que pueden distinguirse por los patronímicos y por su configuración expresionista. Huye, en primer lugar, de nombres reconocibles y acude a la utilización de nombre extranjeros, con un afán de superar lo concreto y de universalizar los contenidos de su propuesta dramática, como en su momento hiciera el teatro del absurdo. Más llamativa resulta la tipificación expresionista de sus personajes a los que describe con una presencia externa deformada pero no caricaturesca, porque lo que intenta proponer son aquellos rasgos más sobresalientes que conforman y determinan la personalidad y los comportamientos de un individuo y que son la traducción externa y deformada, de deformidades internas perceptibles al especialista aunque no al público de teatro, si carecieran de esos rasgos distintivos y exagerados.”
“Esta presentación expresionista de unos personajes que, a su vez, realizan unas acciones raras o controvertidas, ilógicas a un espectador ajeno, pero coherentes con su psiqué enfermiza producen extrañeza y distancia de un lado, pero de otro provocan sensaciones o sentimientos encontrados que iluminan la fábula teatral. Este efecto utilizado en algunas obras del teatro alemán de mediados del siglo XX también se puede apreciar en la pintura, llamando la atención, concentrando la mirada y el interés del espectador, para luego reaccionar ante la realidad plasmada sobre un lienzo.”
“De esta concepción de los personajes arrancan algunas dificultades para las puestas en escena en España. La frontera que separa lo esperpéntico, la exageración expresionista de la farsa es muy débil, si no se manejan con habilidad tan diferentes registros. Lo primero consigue amplificación e intensidad, logra tensión y fuerza dramática, y a todo lo más asoma una ironía; la farsa desconcierta, casa mal con los contenidos propuestos por Vallejo y produce los efectos contrarios a los deseados,”
“La estructura formal de sus obras rompía en los inicios de los setenta con la forma de escribir teatro en España. Dividas, de ordinario, en dos partes, prescindía del principio de la causalidad dramática. La estructura fragmentaria, los cambios de escena sin un aparente motivo, la acumulación de situaciones en las que los personajes muestran sus peculiares comportamientos, son algunas de las características de la concepción formal del teatro. En este marco, plantea unas escenografías, en algunas de sus obras con espacio escénico compartido para cambiar de lugar sin perder tiempo en interminables transiciones.”
“Si algo resume la escritura dramática de Alfonso Vallejo es su independencia, su talante innovador, su coherencia para escribir cuanto y como ha querido al margen de modas literarias e imposiciones críticas o de público,”
“Cuando Alfonso Vallejo irrumpe en la escena española, lo hace con un teatro poco usual para el espectador de los años setenta, y me atrevería a escribir que para el público que se acerca a las salas en los inicios del siglo XXI.”
“El expresionismo se hará más patente en la estructura dramática, la deformación sistemática de personajes y situaciones, que sin apartarse de un modelo inspirado en la realidad social, distorsiona aquellos rasgos que le parecen más pertinentes para conseguir sus objetivos; del absurdo toma prestado la estilización de algunos personajes, las acciones ilógicas que en su enunciación provocan un humor teñido de tristeza capaz de romper la pasiva tranquilidad del espectador y la incongruencia de los diálogos que apoya la soledad e incomunicación que rodea a sus personajes.”
“ Ácido sulfúrico tanto por sus antecedentes estilísticos, como por su contenido, mostrar una sociedad en su desintegración, y por su estructura dramática es representativa del teatro de Alfonso Vallejo, más conocido y apreciado fuera de nuestras fronteras que en España, donde su teatro sigue sin encontrar su sitio.”
“Esta ruptura con la estructura tradicional también se percibe en el desarrollo de la acción dramática que no es consecuencia de los conflictos que se generan, sino de la sucesión de peripecias que Vallejo propone y que afectan a sus personajes y al desarrollo de la fábula. Es evidente que desde el planteamiento de la estructura teatral, Vallejo muestra desde la concepción de su propio teatro su alejamiento de toda suerte de realismo.”
“Por último, señalo que el alejamiento de los personajes de Ácido sulfúrico de todo realismo deja libertad a Vallejo para elaborar una fábula, en la que los personajes son manejados por la mano de su hacedor, para construir una historia que se arraiga en el subconsciente, pero que revela comportamientos no aceptados por el autor y constructora de una sociedad desquiciada, donde la violencia, el odio, la crueldad o la venganza llegan a ser normas de comportamiento.”
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· El Desguace. Publicaciones de la Asociación de Directores de Escena de España. Colección Premio Lope de Vega (2008). Premio Lope de Vega 1976. Prólogo de Enrique Herreras.


Para leer el prólogo de Enrique Herreras pulsar AQUÍ
“El teatro, para Vallejo, más que género literario, es género visionario, de la visión. Es, pues, siguiendo a Ortega, una “metáfora visible”, donde el mundo real desaparece tras algo representado. Un lugar donde el espectador recibe esa irrealidad, se hace partícipe de ella y así sale de sí mismo, de la vida habitual y real para entrar en el mundo de la farsa.”
“La metáfora es, en Vallejo, no sólo un medio de expresión, sino también un medio de intelección, un procedimiento intelectual. Mediante la metáfora el genuino objeto estético se revela en forma viviente; el mecanismo de la metáfora consiste en formar un nuevo objeto en oposición al objeto real.”
“Un objeto artístico que consiste en expresar lo que la humanidad no ha podido ni podrá jamás expresar de otra manera. Y, en este caso, la metáfora es una substancia y no un ornamento. La metáfora no es, pues, sólo un recurso literario, sino también un recurso existencial.”
“Por ello, nuestro autor nunca elige un camino ya trillado, una fórmula ya ensayada, sino que cada nueva obra es un acto de inspiración (con oficio), o como señala Gutiérrez Carbajo, “un reto constante, una indagación y una interrogación permanentes, y Alfonso Vallejo no para de investigar en los misterios de la vida y del teatro” Un teatro cardiovascular, añadiríamos.”
“ En realidad, su obra y cada una de sus partes no serían lo que son si su autor no fuese un filósofo y un neurólogo clínico. Tres personas en una, la de quien ha reflexionado profunda y largamente sobre el misterio de la vida.”
“Antes de seguir, me gustaría puntualizar lo dicho a partir de una apreciación de Enrique LLovet en su prólogo a la edición de Cangrejos en la pared, Latidos, Eclipse (Ed. de la Torre): “Sin la vitalidad esencial de su libertad creadora no habría podido expresarse. Sin la vitalidad esencial de su libertad creadora no habría podido expresarse. Sin la vitalidad primaria de su humor y de su poesía no habría podido hacer teatro. Sin la energía de esos fondos motores genéricos de toda la mecánica de sus propuestas tampoco podría ser comprendido”.
Una libertad creadora que ha dado vida escénica a distintos temas, todos fundamentales del existir del ser humano: Denuncia del poder e indagación de la condición humana (Ácido sulfúrico, El desguace), denuncia del belicismo (A tumba abierta), lo psíquico y lo mental (Monólogo para seis voces), bajada a los infiernos, como imagen de la interioridad de cada hombre ( El cero trasparente), la muerte y el asombro de la vida (Infratonos); las verdad, el conocimiento, la realidad y el teatro dentro del teatro (Monkeys), dialéctica de la utopía y contrautopía (Sol ulcerado), la incomunicación, la muerte y el amor (Orquídeas y panteras), relaciones de dependencia y de poder (Gaviotas subterráneas), la posibilidad de un conocimiento objetivo (Jindama), la complejidad que entraña lo real (Ébola-Nerón), contra la crueldad y la amenaza nuclear (Hiroshima-Sevilla 6A) o la violencia injustificada (El escuchador de hielo)…”
“Dichos así, de forma telegráfica nos dan una idea general de su obra, pero cada obra es mucho más que una frase, en el contenido y en la forma. En un contenido que, aunque repita constantes (violencia injustificada, la “salvajería de la razón”, de la tiranía, de la opresión, los enigmas de la vida…) permanece siempre abierto, en el sentido dado por Umberto Eco. Porque Vallejo, como Joyce, por buscar el ejemplo planteado por Eco, pretende hacer saborear de manera siempre diferente un mensaje que en sí mismo (y gracias a la forma que lo realiza) es plurívoco.”
“ En la forma - inseparable del contenido, porque ya lo dijo Ionesco: cambiar la forma es la mejor manera de cambiar la forma de ver el mundo- persiste un cuestionamiento continuo del código aristotélico, llegando su teatralidad a límites insospechados. Siempre con un grado de de provocación, que actúa como catapulta de una dialéctica en la búsqueda de imágenes, con una investigada fisicidad de los personajes, de autenticidad corporal lejos de la simulación decimonónica, un material íntegro que, como decíamos, es carne de puesta en escena radicalmente teatral y a la vez orgánica.”
“Filosofía, pues, entendida en los dos aspectos: por los temas tratados, y la manera de tratarlos. Filosofía hecha teatro. Filosofía no exenta de notable sentido del humor, un sentido que se adhiere en muchos diálogos y situaciones. Son muchas la obras de Vallejo que se nutren de un lenguaje farsesco, y un tanto desquiciado, de fuerte contenido erótico-burlesco. Sus obras no renuncian a nada. “
“Un teatro, pues, de escritor de gran creatividad. Instintivo hasta la médula, su obra nace de corazonadas, pero siempre al lado de un intelecto hecho y derecho (repleto de curiosidad). Un intelecto que se derrite en teatralidad. Un intelecto que para realizar su función precisa reinventar la realidad.”
“Para Vallejo, la realidad es un extraordinario acontecimiento que une el presente, el pasado y el futuro. Los recuerdos, los anhelos y el sufrimiento forman parte de esta realidad, y el teatro abarca esa área de “trasfiguración” de la realidad pero de forma “representada”. Mediante símbolos, sueños y pasiones, ideas.”
“El lenguaje, la forma de dialogar, es fundamental en Vallejo, quien, como ya hizo Nietzsche, nos redescubre sus orígenes que van más allá de los procesos lógicos, ya que nace del impulso (el que tienen sus personajes) para expresar su experiencia vital. Una experiencia originaria y única ligada a sensaciones nerviosas, de dolor, placer, odio, amor, impotencia, admiración, belleza, fascinación, estupor, extrañeza, embelesamiento, recelo, pavor, melancolía, deleite, solaz, sosiego… Pero esta experiencia cambiante, que pasa del dolor al placer y del placer al dolor de forma azarosa es una aventura, continuo riesgo, enigma. El abismo de la realidad, en perpetuo devenir, en continuo cambio, es inaccesible y por ello nos desconcierta inagotablemente.”
“Cualquier cosa, piensa Vallejo, que entraña al hombre puede ser motivo de teatro. Por ello sus personajes, según él, hacen lo que pueden, en cárceles, manicomios, espacios vacíos. Se enfrentan a las circunstancias, con sus limitaciones y grandezas. Y nunca se calman, nunca son rebaño, sosiego, nunca se orientan en un mundo domesticado.”
“Y el teatro nos ayuda a detectar la compleja realidad en que vivimos, inventando una vida paralela, producto de la ficción y de la fantasía, poniéndola delante de nosotros, para que con los innumerables sistemas de identificación que tenemos incorporados en nuestro cerebro, podamos, al reconocernos, conocernos mejor.
Puede decirse, por tanto, que el discurso filosófico de Vallejo no se “hace servir” del escenario como simple vehículo narrativo, sino que “hace” de su propia esencia simuladora, y al mismo tiempo real (tiene su propia realidad) parte integral de aquello que expresa.”
“Y aquí, en esta obra, nos encontramos más que con personajes psicológicos con elaboraciones mentales. Son personajes que no mantienen las formas, por lo que se percibe una deconstrucción del concepto de personaje como estructura mimética, es decir, como ser de ficción creado por copia directa o analógica de la realidad. Porque si el teatro es una indagación, ésta lo es sobre todo a nivel actoral (las obras de Vallejo brotan siempre pensando en el actor). El personaje, en este caso, permite un expresionismo al actor. Un expresionismo orgánico, porque, como ha señalado el propio autor, éstos deben de ser representado desde la verdad, la autenticidad y no desde el exceso.”
“Los personajes de Vallejo, y esta obra es un ejemplo, son instintivos, ideales para una amplificación de los recursos actorales: la voz, la fisicidad o la gestualidad. Pero todo ello debe ser verdad, repito, para que surta efecto lo buscado. Debe de ser verdad sin dejar de ser máscara. Son el corazón de la historia.”
“Relaciones y baile de máscaras, conflictivos siempre, pero no sólo corpóreos sino también de ideas, muchas ideas que entran en este horno escénico, y se calientan. Hierven.”
“En fin, muchos temas que se unen a muchas sensaciones, a una república de los sentido, porque no demos olvidarnos que éstos viven, surgen de un mundo ficcional, de esa otra realidad, que decíamos al mencionar a Ortega, de esa otra realidad que necesitamos para comprender la que vivimos todos los días. Y el teatro, como nos demuestra Vallejo, es un buen laboratorio, donde podemos vivir los conflictos de forma incruenta, y aprender. Después de atraparnos, claro.”
“Como resumen, habría que dar cuenta de que obras de este tipo revelan la realidad no sólo desde la puesta en escena de una idea, sino desde la creación de un mundo en el que tiene mucho que ver el aspecto pictórico pero también la presencia escénica de voces, gestos, sentimientos, discusiones… Obras cuyo fin no es llegar a la mar, a un modo de entender el teatro diferente al predominantemente mercantilista, y a espectador bien despierto, no el que busca sólo lo sabido, la fórmula que ya conoce, el camino trillado, las sensación de tranquilidad. Al contrario, el teatro de Vallejo pide un cambio en la actitud de dicho espectador, el que disfruta participando no sólo en la vivencia de sensaciones, sino también en la discusión de ideas. Las que proporciona un teatro vivo, siempre en movimiento, siempre inventándose.”
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· Ka-OS. Ed. Teatro de Papel (2011)

Para leer el Currículum de Alfonso Vallejo pulsar AQUÍ
Para leer "El teatro de Alfonso Vallejo" de Francisco Gutierrez Carbajo pulsar AQUÍ
“Alfonso Vallejo es uno de los astros más potentes y brillantes del universo teatral contemporáneo. Esa potencia y esplendor creativos son quizás los elementos que deslumbren a los que se acercan a su obra, clasificándola de forma muy diversa.”
“Nos encontramos así con caracterizaciones variadas, propias de un autor diferenciado no sólo de los demás sino también de sí mismo. Cada una de sus obras es diferente de las otras, como cada uno de sus cuadros o de sus poemarios –en los que destaca con igual maestría- es distinto de los otros. Es un fenómeno extraordinario y único que un creador haya podido cultivar durante 50 años el teatro, la poesía y la pintura con la destreza, el talento y la gracia que lo ha hecho Vallejo.” (p.-1)
“En todas las obras de Vallejo, incluso en las trágicas, centellea un rayo de luz. Se trata de un teatro de claroscuros, sangriento, de situaciones límite, de la esperanza, pero no de una esperanza religiosa, ni siquiera humanista, sino de una esperanza biológica, de la transformación. Nada empieza ni nada se termina: todo se transforma. La muerte no existe, existe el gran milagro de la vida, de la vida biológica; el milagro de que el Universo conserve siempre la energía y siga girando con una absoluta precisión. La esperanza resulta inevitable porque todo lleva a una permanente transformación de la vida en otra forma de vida. La esperanza se muestra, así, como un deber, como una obligación, como una realidad. En las obras de Vallejo encontramos su propia biografía, pero también la historia de la filosofía, de la poesía, de la ciencia, de la cultura, de la redefinición del hombre, aunque quizá el hombre no tenga por qué ser redefinido. Y también un alegato, un alegato contra la estulticia, contra la mediocridad, contra la estupidez, contra la falta de solidaridad, de honor, de caballerosidad. Estamos, por tanto, ante un teatro valiente, vital y necesario.” (p.-7)
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· LIBRO DE REFERENCIA GENERAL (POESÍA, TEATRO Y PINTURA) "CARA A CARA CON ALFONSO VALLEJO"
AUTOR: FRANCISCO GUTIÉRREZ CARBAJO, CATEDRÁTICO DE UNIVERSIDAD DE LITERATURA ESPAÑOLA.


Cubierta: "Tiempo atrapado". Óleo de Alfonso Vallejo, 100 por 81. Técnica mixta.
Para leer "Cara a Cara con Alfonso Vallejo" pulsar AQUÍ
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· Artículo: Revista Estreno, 37.1 (2011):128-129. Autor: Anton Pujol.
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